Posteado por: Matilde Amorell | Mie 12 enero, 2011

impaciencia

La primera lección que este año nuevo me esta enseñando es que debo trabajar la paciencia.

Me repito en mi cabeza que el tiempo de Dios es perfecto.

Debo decir que las personas a mi alrededor no me lo facilitan preguntando “para cuándo es la cosa?” cada 3 minutos y medio. Por supuesto, entiendo que lo hacen con toda la buena intención posible, porque están super pendientes de la llegada de mi bebé. Pero cuando uno desea un parto natural es cuando Dios quiera que sea. No es algo programado. Me lo repito a mi misma todo el tiempo. El embarazo dura de 40 a 42 semanas. Voy por la semana 39 y 6 días, tenemos todo listo: cuarto, moises, maletas, recuerditos, carta aval, cuarto de visita, hasta la cocina la arreglamos para la llegada… todo esta listo.

Mientras duermo cada vez que me muevo, mi esposo me pregunta si estoy bien. En las mañanas al despertarnos, me pregunta cómo me siento, casi deseando que le diga “mal, con contracciones horrorosas“. Pero nada de esto ha pasado hasta ahora. Por lo que no queda más que esperar y confiar en Dios. Igual estoy yo, cada vez que siento algo en la barriga, le aplico el scaner de sensaciones, buscando a ver si son los movimientos típicos de mi bebé o vienen las contracciones inminentes, también casi deseando que venga el dolor. Dolor! ven a mi!!! (esa es la impaciencia hablando)

Creo que mi hijo me esta diciendo que le tenga paciencia que él tiene sus ritmos que se los tengo que respetar. Empiezo a creer que tiene que ver con la personalidad de los bebés la manera en como llegan a este mundo. Por ejemplo, a mi amiga se le adelanto un mes el parto, entonces dice que su bebita es una atorada. No sé si tengamos razón o sólo es parte de nuestra necesidad de darle una explicación “razonable” a todo lo que nos pasa.

El asunto que resalta a mi vista es lo impaciente que puedo ser. Fuimos impacientes al buscarlo, pues habíamos decidido esperar 3 meses y sólo aguantamos el primero. Decidimos casarnos en octubre y en diciembre estábamos firmando ante un juez. Decidimos mudarnos un domingo, el miércoles estábamos viendo el apartamento y el lunes firmando el contrato de arrendamiento. He pensado mil veces llamar a la doctora para que me haga la cesárea este viernes. Pero este es un nacimiento, hemos decidido esperar lo médicamente posible, mientras no pongamos en riesgo la salud de ninguno de los dos, para que todo sea natural, para no decidir nosotros el día de su nacimiento. Así que debemos tener paciencia.

Una vez más debo ceder el control, lo cual me parece maravilloso, como aprendizaje por supuesto, no crean que no me cuesta montones.

Mañana cumplimos la semana 40. Aquí estamos a la espera.

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Posteado por: Matilde Amorell | Vie 31 diciembre, 2010

Bye Bye 2010!

Escribir el último día del año sobre los 12 meses que transcurrieron parece obligatorio.

Primero para dar gracias por todo lo recibido y lo aprendido. Gracias por todos los amigos que estuvieron allí en momentos buenos y malos. Por la salud de la que gozamos nosotros y nuestros familiares.

Segundo es un buen momento para recordar las cosas buenas que pasaron. Este año nos casamos, nos embarazamos y nos mudamos. Estuve embarazada la mayor parte del año, lo que hace este año muy especial y maravilloso. Mis abuelos chilenos estuvieron con nosotros 9 meses de este año, lo cual es un lujo considerando lo lejos que viven y su edad. Eso nos permitió compartir en familia muchos domingos, conocieron mi casa #1 y #2. Me vieron con la pancita de embarazada. Pudieron conocer mejor a mi esposo. Este año se casaron varias de mis amigas y compartí mi embarazo con dos queridas amigas. Nacieron tres personitas muy importantes, mi ahijado Guillermito en febrero, mi amado sobrinito Jacob en noviembre y mi futura nuerita Sofía en diciembre. Definitivamente muchas cosas buenas pasaron este año 2010.

Tercero, es el momento de pedir los deseos para el año que viene. Al futuro inmediato, pido salud para mi y mi hijo, para que tengamos un parto fácil y feliz, sin complicaciones. Y que mi esposo y yo nos adaptemos a este nuevo cambio en nuestras vidas sin problemas, con sabiduría, paciencia y mucho amor. En general, quiero desear que el 2011 sea igual de bueno que el año que pasó, y considerando que comienza con el nacimiento de nuestro hijo, ya puedo pronosticar que será mucho mejor. Que tengamos buena salud, que los proyectos que mi esposo y yo hemos construido den sus frutos, que nos podamos reunir en familia nuevamente para que mis familiares chilenos conozcan a mi bebé.

Cuarto, toca hacer las promesas de año nuevo, sin orden de importancia: 1.- Me cuesta dejar de empezar con la clásica promesa de dieta: tengo que quitarme los miles de kilos del embarazo. 2.- Hacer más ejercicio, lo que implica poco realmente, pues caminar una hora no creo que se considere ejercicio cuando no cargas la panza de embarazo. 3.- Abandonar mis respuestas prefabricadas. 4.- Gastar menos dinero en cosas innecesarias. 5.- Mejorar la comunicación con mi mamá.

Les deseo un muy feliz año 2011!

 

Posteado por: Matilde Amorell | Lun 20 diciembre, 2010

great expectations

Para mi las expectativas suelen jugarnos malas pasadas. Terminan convirtiéndose en decepciones la mayoría de las veces.

Creo que uno tiene que hacerse planes en la vida, pero no aferrarse a su invariabilidad. Es preferible tener varias opciones para no desconcertarse cuando las cosas no salen exactamente como las habías planeado. También creo que tiene que ver con nuestra capacidad de ceder un poco a la manía que podemos tener algunos de controlarlo todo. Ciertamente es difícil controlar el destino aunque sea el de uno mismo, considerando que no somos el único factor que lo determina, pues no vivimos aislados.

Hoy salí de la consulta muy frustrada. A pesar que todo esta muy bien, peso del bebé perfecto, mi peso perfecto, líquido suficiente, latidos del corazón normales, etc… no salí contenta del consultorio.  Y le echo la culpa a las expectativas.

Asisto a un curso prenatal donde me enseñan ciertas cosas que mi doctora llama “románticas“, por las cuales no pondrá en riesgo su trayectoria profesional. Entonces, uno que quiere lo mejor para su bebé, razón por la cual asiste dos veces por semana a clases para actualizarse con todas las respuestas a las dudas que pueda tener, resulta que no puede usarlas.

Por ejemplo, nos enseñaron que tienes derecho a pedir que apaguen el aire acondicionado para parir en un ambiente donde tu bebé pueda permanecer contigo recién nacido. NEGADO. Igualmente, nos enseñaron lo importante que es que pongan tu bebé recién nacido en tu pecho, para calentarlo con tu calor, para calmarlo con tu olor y crear el apego entre los dos. NEGADO. Resulta que se llevan al bebé y te lo devuelven a las 4 horas, porque debe estar en observación.

Algunas de las razones que me dieron, además del compromiso médico que según mi doctora representa que no haya aire acondicionado en el momento del parto por el ambiente estéril que requiere, es que todos nosotros nacimos de esa forma y no estamos locos ni maltrechos. Qué puedes hacer contra este tipo de argumentos?

Pues no queda más nada que esperar que todo salga para lo mejor posible. Que se le ablande el corazón a alguno de los médicos que este presente en la sala de partos, y me deje a mi bebe un poquito más después de recién nacido. Que dejen que el papá lo acompañe mientras lo revisan y me lo devuelvan antes de las 4 horas.

Por eso digo que es mejor no hacerse planes invariables. Puede que nuestra felicidad resida en la flexibilidad que podamos lograr cuando hagamos los planes. Quizás no logre todas las ideas románticas que me metieron en la cabeza estas personas, pero quizás logre algunas que nos sean suficientes a los 3.

Debo aclarar que algunas de estas ideas románticas están plasmadas en nuestras leyes (ordinal 2 Artículo 7 de la Ley de Promoción y Protección de la Lactancia Materna: Alentar y ayudar a las madres a iniciar la lactancia materna inmediatamente en la primera media hora después del parto), sin embargo, por muy abogada que sea, cómo peleo con la persona (especialista) encargada de sacar a mi bebé de mi cuerpo?. Creo que no es muy apropiado o conveniente.

Total que no queda sino esperar que llegue el momento.

 

Posteado por: Matilde Amorell | Lun 15 noviembre, 2010

fan club

Siempre he cuestionado mi poca capacidad para ser fanática. Esa capacidad que tienen muchos de ser admiradores o seguidores de algo o alguien, de lo cual se vuelven unos expertos. Si es de un cantante, conocen los nombres con los que los bautizaron, cuales son sus mejores éxitos, el nombre de todos sus discos, cuantos hermanos tienen, etc.

Cuando comenzó mi adolescencia, me gustaba mucho: Madonna y Michael Jackson; y ver: Saved by the Bell y Beverly Hills. Mis primeros discos de acetato, excluyendo los infantiles (Enrique y Ana, Quico y los Cuentos y Canciones de Cricri) fueron los de Madonna Mix y Thriller de Michael Jackson. Pero más que saberme las canciones, no sabía más nada de ellos. Mi primer CD fue la edición especial del disco Dangerous de Michael Jackson, me aprendí todas las canciones, porque el librito con las letras era toda una novedad, igual que el poder poner pausa y continuar sin el molesto ruido del cassette. Pero luego no compré más sus discos ni me interesé mucho más por él.

En la época de Saved by the Bell, me sentía enamorada del para entonces famoso Zack Morris. Llegue a tener algún poster pegado a la pared, junto al de Brandon de 90210. En una oportunidad, una querida amiga y yo, fuimos un poco más lejos, y le escribimos una carta a Zack Morris (Mark Paul Gosselaar). Esperamos su respuesta con mucha ansiedad, especulando lo que nos podía escribir o si nos mandaría una foto suya autografiada. Tanto nadar, para morir en la orilla con un golpe de realidad, cuando nos contesto la administradora de su Fan Club para invitarnos a pertenecer al mismo, por una módica cantidad de dólaritos. Oh! decepción Oh!. El tipo ni firmó la carta. Probablemente no la haya tenido ni cerca. Quizás ni sabía de la existencia de ese fan club.

Sin embargo, no creo que eso haya afectado mi capacidad para hacerme fanática, porque creo que simplemente fue con algo que no nací. Reconozco que nunca me he dedicado en saber demasiado de alguien o de algo. A veces llego a envidiar la capacidad de la gente que lo hace, porque hay una clase de fanáticos que respeto, los que se dedican a investigar sobre aquello que les gusta, se convierten en unos expertos, saben los datos más interesantes de la materia. Otros me parece pasan a ser zombies con un buen lavado de cerebro, incapaces de tener un criterio propio, porque los raspan en cualquier examen básico del fanatismo que practican. A esos últimos no los quiero ni cerca. Son coleccionistas de frases repetidas y discursos trillados.

Posteado por: Matilde Amorell | Vie 8 octubre, 2010

cumpleaños

 Hoy es mi cumpleaños. Hace 31 años nací.

Es el cumpleaños más especial que he tenido. Estamos esperando un bebé. Mi hijo celebra conmigo dentro de mi. Es simplemente increíble. Se pierde de vista.

Se supone que en un día como este, uno hace ese tipo de reflexiones, tipo las de año nuevo, en las que evalúa como le fue en el año anterior.

Bueno, el año pasado: me comprometí, me casé y me embaracé. Por supuesto hice un montón de otras cosas, pero creo que esas tres definen el año que pasó. Son momentos de mi vida muy importantes que recordaré siempre. Todos me ocurrieron a mis 30 años.

Estoy muy agradecida y contenta de este año que paso. Me encanta el lugar en mi vida donde me encuentro ahora. Por algunos años hubo tormentas, tempestades, huracanes, terremotos emocionales, desaciertos. Recuerdo haberme preguntado ¿qué será lo que me esta esperando de bueno que hoy me siento tan mal?. Ahora siento la calma de la estabilidad y de la felicidad.

He aprendido unas cuantas cosas. Creo que una de las más sencillas, pero que a veces nos cuesta mucho comprender: es saber que la felicidad esta dentro de ti, que no es responsabilidad de los demás. Por eso, uno debe escucharse un poco más a si mismo, y menos a los demás. Pero una escuchada sincera, del fondo del corazón, de la conciencia, ese lugarcito que no te dice lo que quieres escuchar, sino lo que realmente es.

También valoro haberme dado cuenta, que ponerme en primer lugar no significa que soy una egoísta o egocéntrica, que no sé amar porque sólo pienso en mi. Ponerte en primer lugar es fundamental. En alguna película tonta recuerdo haber escuchado: eres el protagonista de tu vida. Entonces, ¿en qué lugar te vas a poner si no es el primero?. Si tú no te das ese puesto, quién crees que va a venir a dartelo?

Yo sé que muchas personas al leer esto, dirán que descubrí el agua tibia. Pero realmente pienso que uno da por sentado muchas cosas que cree que sabe pero no practica, que aconseja pero no lleva a su vida personal.

Creo que la vida es para aprender. A veces las cosas mas obvias son las que más nos cuesta ver. A las que menos damos valor.

Posteado por: Matilde Amorell | Jue 7 octubre, 2010

humor 0

 Son esos días que no tienes ganas de hacer absolutamente nada. Pestañear implica un esfuerzo. Respiras porque es automático del cuerpo. Me hubiera quedado en mi casa durmiendo todo el día.. feliz. Quizás me quede sólo este poquito de voluntad para quejarme. Hasta comí poco, deje el postre. Lo que me provoca es llegar a la casa para aterrizar en la cama, directo hasta mañana. Tan sólo pensar en las cosas que quedan por hacer en el día me da flojera. Quedan tres horas para liberarme del yugo del horario. Todavía unas cuantas más hasta llegar a la meta: enrollarme en mis sabanas.

Puede ser posible que uno sea tan flojo. Siento que ayer exprimieron mis energías. Menos mal que la noche anterior a esto dormí como 9 horas. Que si te pones a ver, tampoco es que sea tanto. Una piche hora más de lo reglamentario. Pero como uno se acuesta a las 8pm se siente marciano.

Mi doctora dice que me tome el descanso prenatal. Como es la costumbre, quería acumularlo para estar el mayor tiempo posible con el bebé luego de nacido. Pero este es uno de esos días, que le preguntaría a la doctora que si no lo puedo tomar desde ahora, mañana mismo póngame de reposo. Luego resolveré como me quedo más tiempo con mi  hijo.

Me acaba de venir a la cabeza una idea relampagueante que me asusta. Será que cambié la meta de mi destino, ya el éxito profesional no es una prioridad, ahora quiero ser una sencilla mamá. Quizás eso es lo que me tiene como un gato encerrado en la oficina. Apenas es algo que acaba de cruzar mi mente.

Evaluando las actitudes de mi esposo, comparándolas con las mías, puede ser. La futura paternidad le ha pegado por trabajar más. Como natural proveedor, supongo que esta intensificando su función. Pero la futura maternidad a mi me da por otro  lado. En vez de producir más lo que he hecho es consumir más. Querer arreglar la casa. Será el “síndrome del nido” que se me ocurrió leer por ahí que existía. La verdad, no sé por donde me ha dado la futura maternidad, pero me ha cambiado.

Mi esposo repite “ahora somos tres“. Ahora somos tres. Nuestra vida cambió para siempre. No sólo es preocuparnos por nosotros mismos. Preocuparnos el uno por el otro. Ahora hay un tercero del que preocuparse. Empieza uno a preocuparse por uno mismo en función de este nuevo tercerito. He renunciado a algunos de mis platos favoritos, he cambiado la forma de dormir, mi cuerpo no es el mismo, no creo que vuelva a hacerlo (tengo el secreto deseo que cambie para mejor), renuncié a los tacones… y quizás a otras cosas que aún no he contabilizado.

Por supuesto vale la pena 100%. Aún estos días de humor 0, no lo dudo ni un segundo. No me importa ni un poquito.

Pero porque días como estos existen. Debería haber un par de días al mes, a los que uno tenga derecho de faltar en el trabajo sólo Porque Si. Sin constancias médicas, ni llamadas de disculpa. Simplemente no tenía ganas de venir. Si te pones a ver, un trabajador motivado es mucho más efectivo que uno que esta por cumplir horario, haciendo lo que tiene que hacer porque no le queda más remedio.

Mañana amanezco de mejor humor! Me lo prometo! Se lo prometo a mi tercerito que no tiene la culpa!

Posteado por: Matilde Amorell | Vie 10 septiembre, 2010

deseos

Frotando la lámpara de Aladino…

Pidiéndole al Hada Madrina…

Pasando por un puente de hierro con el dedo índice derecho en el techo y levantando los pies…

Escribiendo la carta al Niño Jesús o Santa Claus…

Soplando las velas de cumpleaños muy fuerte…

Quemando los papelitos del Espíritu de la Navidad…

Cruzando los rieles de un tren…

Comiéndote las 12 uvas a las 12 de la noche de un año nuevo…

o Soplando una matica de dientes de león… Siempre tenemos deseos en mente.

Algunos de ellos son bastante mundanos. Como ser millonarios para comprar grandes casas, carros y viajes. Las mujeres siempre queremos unos cuantos kilos menos o unos cc de más, la nariz menos aguileña o más respingada, el pelo un poco más lacio. A veces dejando ver nuestras insatisfacciones.

¿Cuántos de nosotros nos hemos preguntado qué haríamos si nos ganáramos la lotería? Por lo general, tenemos dos sentimientos encontrados, derrochar comprando todas esas cosas que no nos hemos comprado porque sentimos que la responsabilidad va primero o en satisfacer algunas de las necesidades básicas para las cuales trabajamos día a día. Entre las últimas podría estar el resolver la compra del apartamento, que en esta ciudad es tan difícil. Quizás pensemos en hacer alguna inversión que no nos atreveríamos a realizar con un dinero ganado a punta de sudor y trabajo, como abrir un restaurante, una bodega, un bar, una tienda. Luego llegan los pensamientos generosos hacia la familia, como regalarle un carro nuevo a mi mamá, el apartamento de la playa que dice que tanto quiere, la remodelación de la casa que siempre esta pendiente.

También puede aparecer ese Pepe Grillo que vive en nuestra cabezas, con una onda un poco más espiritual o si se quiere más profunda, como desear la paz mundial, la cura a las muchas enfermedades detestable que acechan la humanidad. Sobre todo salud tanto para sí mismo, como para sus seres queridos.

También podemos desear amor, sobre todo cuando nos sentimos solos. Queremos un compañero o compañera, que camine con nosotros la vida. Y si esta a nuestro lado ese compañero, deseamos que este con nosotros siempre. Que logremos ser lo suficientemente comprensivos y pacientes. Que podamos respetarnos y amarnos como debe ser, por el resto de nuestras vidas.

Creo que al final lo que todos deseamos es ser felices. A veces tenemos la felicidad en nuestras narices y no la podemos ver, somo inconformes o mal agradecidos. A veces nos confundimos creyendo que la felicidad nos la va a venir a proporcionar alguien, sin darnos cuenta que esta dentro de nosotros mismos.

Cualquiera que sea tu deseo, no dejes de pedirlo!

Posteado por: Matilde Amorell | Mie 8 septiembre, 2010

ridiculeces cotidianas

1.- No sé a ustedes que les parece, pero ver a los policías de Chacao montados en los monopatines eléctricos me parece una de las cosas mas ridículas de esta ciudad. Para mi, es aparentar que vivimos en una ciudad muy civilizada, sin inseguridad y sin malandros. Se pueden imaginar a uno de estos policías montados en su monopatín, persiguiendo a un choro que le acaba de arrebatar la cartera a alguien. Irrisorio.

2.- Los zapatos de plataforma de madera. Señoras esto es ser víctima de la pasada moda. No se puede caminar con esas cosas, ni una niña de 15 años se ve bien tratando de maniobrar en ellas. El otro día ví caminando a una señora de unos cuantos años más de 50, con muy buena figura, elegantemente trajeada, muy bien maquillada y peinada, pero haciendo equilibrio en las calles de esta ciudad con unas plataformas de madera. Hasta allí le llegó la elegancia. ¿Será que era extranjera y no sabía con las aceras que se iba a encontrar?

3.- Espero que cuando sea viejita, resuelva la siguiente incógnita: ¿por qué las viejitas se pintan el pelo de morado o azul? Es una moda postpunketa? Es un error de aplicación? o simplemente es un gusto que se dan las mujeres canosas después de cierta edad?

4.- Más de un fiscal de tránsito en un semáforo. Por lo general esto ocurre en las mañanas. Los señores ejercitan como nadie los brazos y antebrazos mandando a pasar, cuando la luz esta en verde e indicando el alto cuando la luz del semáforo esta en rojo. No sólo sobra el fiscal, pues esta haciendo el mismo trabajo que el semáforo, sino que de paso siempre hay más de un fiscal.

5.- El VAO de El Cafetal. La verdad es que no tengo suficiente tiempo utilizándolo para ponerlo en esta lista. Tampoco tengo punto de comparación con épocas donde no existió, ni de temporadas escolares. Pero lo ridículo de este VAO, entendiendo que es una cuestión un poco inevitable, son las paradas por los cruces de las intersecciones. Entonces los que no van en el VAO siguen perfectamente, mientras que los carros del VAO tienen que esperar el cruce de los carros hacia la izquierda.

6.- Los huecos de las calles y de las aceras en Caracas. La cantidad de reparaciones que sufren. Todos los meses del año hay una calle o avenida, repavimentándose, una y otra vez, la misma que fue repavimentada en mes anterior. Lo más ridículo de esto, es pensar que somos un país petrolero.

7.- La frase: Y esto sólo se puede en revolución.

8.- La marca de zapatos Gimbo. No puedo creer que quienes le pusieron el nombre a esta marca no se hayan dado cuenta su similitud con la palabra “Chimbo”. No puedo evitar escuchar la cancioncita de la cuña y escuchar: “Chimbo, Chimbo, alegra tu regreso a clases

9.- Las carpetas de CADIVI. Los separadores y las etiquetas. No necesita mayor comentario o explicación.

10.- Pedir la cita del pasaporte por internet. No es pedirla por internet, es lo que se tardan en contestarte, es que te asignen una localidad totalmente distinta a la tuya. Es la obstaculización de tu derecho.

Posteado por: Matilde Amorell | Mar 7 septiembre, 2010

el mal humor

Hay días que uno amanece que no quiere al mundo. No quieres que te hablen, ni que te miren. Te cae mal todo el que pasa a tu lado. Nada te parece gracioso. Los que te rodean llegan a parecerte  fastidiosos y tontos. Te atormentan con sus cotidianidades, las que el día de hoy no te interesan en lo más mínimo. Que cara es la que tengo que poner para que entiendas que no quiero escuchar, nada.

Esos días uno debería quedarse en casa invernando. Conviviendo con los personajes de la televisión. Eliminando cualquier posibilidad de gruñirle a algún descuidado que no se ha dado cuenta del mal humor irracional que hoy cargas.

Por supuesto, le echarás la culpa a las hormonas, quizás a Mercurio retrogrado que todo lo echa a perder, al pie izquierdo con el que te levantaste. Quizás es porque es lunes, el día de la semana más detestado o miércoles, el más atravesado. Lo cierto, es que no es tu culpa tu infortunado humor. Tampoco es tu culpa que justo hoy, los de tu alrededor les haya dado por ser más tontos de lo normal.

Es preferible quedarse en casa, encerrado en sus cuatro paredes, para no herirle los sentimientos a nadie. Para que nadie se vea importunado con tus malas contestaciones, tus monosílabas, ni tu falta de hilaridad en la conversación.

Por eso, como tercero, hay que estar atento a encontrarse con alguno de estos personajes. Saber tomar distancia, no buscarle conversación, ni preguntarle acerca de su raro cambio de carácter. “Qué te pasa” son tres bombas de tiempo con las que no quieres jugar. Es mejor dejar a estos personajes tranquilos en la distancia, que se acerquen solos como los perros que ponen su hocico en tu regazo buscando cariño. De otra forma, ignorarlos es lo mejor.

Ese mal humor incontrolable, eventualmente pasa, puede ser que lo desahogues con algún desprevenido ser humano, que lo llores o que sencillamente pase como una nube gris que simplemente pasa efecto del viento que sopla.

Esos días suele ser difícil hasta vestirse. Imagínense encontrarse a alguien que te critique la gordura. Sería como meter la cabeza en la boca del león, para luego jugar con la campanita de su garganta, mínimo estornudando se queda con tu cabezota metida en una muela.

El chocolate suele ser un buen amigo, pero ni sus mágicos efectos te saca de tu gruñón estado. Quizás una buena sesión de Friends ayude a distraer la mente. Para mi es un buen antídoto, ni te das cuenta cuando te estas riendo por estupideces que no son tuyas, ni tienen que ver contigo. Toda una maravilla. Te saca una hora de la realidad pedante en la que andabas, tanto, que a veces resulta difícil volver a ella.

Lo repito, no es mi culpa  estar así. Estoy segura que son las hormonas. Tampoco es que disfrute estar en este estado de mal humor. Se me arruga la frente. Tengo que forzar la sonrisa. Nada en el mundo me complace. Por lo menos espero mañana no amanecer así.

Posteado por: Matilde Amorell | Lun 6 septiembre, 2010

peleas imaginarias

Hace unos días, soñé toda la noche que discutía con mis compañeras del colegio. Amanecí cansada de tanto pelear y con ese sabor amargo que dejan los desacuerdos.

Siempre me he sentido triste porque no he conservado la amistad con las que solían ser mis amigas del colegio. Con algunas no ha sido una cuestión voluntaria de ninguna de las partes, la distancia física ha hecho su trabajo. Vivir en países muy lejanos no tiene remedio. Con las demás, simplemente no se qué ha pasado. Supongo que no eramos tan amigas después de todo. Quizás algunas incompatibilidades de caracteres que sólo salieron a la luz después de llagada la madurez.

La cuestión me pega un poco, cuando veo otras compañeras del colegio en los diferentes eventos de su vida, nacimientos, cumpleaños de los hijos, bautizos, etc, y me sorprende ver como el mismo grupo de entonces esta reunido en tales celebraciones. Me parece super bonito. Es algo que evidentemente me perturba en algún nivel inconsciente de mi cerebro, tanto que ayer soñé sobre el asunto.

Ellas me recriminaban que era por mi actitud, que era algo que yo hacía lo que las mantenía alejadas, que por eso yo andaba sola siempre, que había sido yo la que me había separado. Tanto, que ellas seguían en comunicación, siendo amigas. Y aunque lo demás no es cierto, ellas siguen en comunicación, siendo amigas y yo no de ellas. Estamos hablando de catorce años creciendo y estudiando con las mismas personas, para luego recibir un título despedirse y no verse nunca más.

Existe sólo una persona que me hace sentir un poco mejor cuando creo haber perdido el tiempo en amistades infructíferas. Estuve en su matrimonio, ella estuvo en el mio. Sin embargo, no conozco a su bebé de más de dos años.

Gracias a Dios no me han faltado amigas y amigos en mi vida. No se trata de eso mi queja con el universo. Tengo amigas super especiales a las que adoro y las que están todos los días en mi vida y yo en la de ellas. Incluso estando lejos, en distintos países. Hoy la tecnología es mucho lo que ayuda. La verdad es que el que no hayamos estudiado juntas catorce años no nos ha hecho menos amigas, no importa las circunstancias en las cuales nos conocimos. Ellas son las de la calidad de amistad que valoro y atesoro. Así me lo digo a mi misma. No para convencerme, sino para que se me quite la tontería de la añoranza de la amistad colegiala, porque después de todo no tiene ninguna importancia de donde salió la amistad. Lo importante son las amigas que están allí en las buenas, las malas y las regulares. Incluso que comprenden cuando te perdiste en alguna buena o no te encontró en una mala.

Ya lo he dicho antes, mis amigos son como los hermanos que no tengo. Los quiero con todo mi corazón. Lamento mucho la distancia que nos ha separado a muchos. Que no nos permite vivir la cotidianidad. Sin embargo, la vida se torna tan complicada y agitada, en esta ciudad dominada por el tráfico que a veces uno ni comparte la cotidianidad como quisiera con los amigos que viven en tu misma ciudad. Tienes que programar agenda, cuadrar horarios, cancelas y reprogramas. Hasta lograrlo.

Renuncio a mis antiguas amigas del colegio, que nunca tuve después de nuestra graduación, que sólo se reportaron para los dos cumpleaños siguientes. Las que continuaron con su vida, sin contarme en ella. Renuncio a esas amigas que no se ocuparon de mantener el contacto, que después de haber ido más de una tarde seguida para su casa o ellas para la mia, no hicieron más que saludar si nos cruzabamos en la calle. No las quiero ni las añoraré más.

Me ocupo de quienes se ocupan y quieren como yo quiero.

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