Posteado por: Matilde Amorell | Vie 10 septiembre, 2010

deseos

Frotando la lámpara de Aladino…

Pidiéndole al Hada Madrina…

Pasando por un puente de hierro con el dedo índice derecho en el techo y levantando los pies…

Escribiendo la carta al Niño Jesús o Santa Claus…

Soplando las velas de cumpleaños muy fuerte…

Quemando los papelitos del Espíritu de la Navidad…

Cruzando los rieles de un tren…

Comiéndote las 12 uvas a las 12 de la noche de un año nuevo…

o Soplando una matica de dientes de león… Siempre tenemos deseos en mente.

Algunos de ellos son bastante mundanos. Como ser millonarios para comprar grandes casas, carros y viajes. Las mujeres siempre queremos unos cuantos kilos menos o unos cc de más, la nariz menos aguileña o más respingada, el pelo un poco más lacio. A veces dejando ver nuestras insatisfacciones.

¿Cuántos de nosotros nos hemos preguntado qué haríamos si nos ganáramos la lotería? Por lo general, tenemos dos sentimientos encontrados, derrochar comprando todas esas cosas que no nos hemos comprado porque sentimos que la responsabilidad va primero o en satisfacer algunas de las necesidades básicas para las cuales trabajamos día a día. Entre las últimas podría estar el resolver la compra del apartamento, que en esta ciudad es tan difícil. Quizás pensemos en hacer alguna inversión que no nos atreveríamos a realizar con un dinero ganado a punta de sudor y trabajo, como abrir un restaurante, una bodega, un bar, una tienda. Luego llegan los pensamientos generosos hacia la familia, como regalarle un carro nuevo a mi mamá, el apartamento de la playa que dice que tanto quiere, la remodelación de la casa que siempre esta pendiente.

También puede aparecer ese Pepe Grillo que vive en nuestra cabezas, con una onda un poco más espiritual o si se quiere más profunda, como desear la paz mundial, la cura a las muchas enfermedades detestable que acechan la humanidad. Sobre todo salud tanto para sí mismo, como para sus seres queridos.

También podemos desear amor, sobre todo cuando nos sentimos solos. Queremos un compañero o compañera, que camine con nosotros la vida. Y si esta a nuestro lado ese compañero, deseamos que este con nosotros siempre. Que logremos ser lo suficientemente comprensivos y pacientes. Que podamos respetarnos y amarnos como debe ser, por el resto de nuestras vidas.

Creo que al final lo que todos deseamos es ser felices. A veces tenemos la felicidad en nuestras narices y no la podemos ver, somo inconformes o mal agradecidos. A veces nos confundimos creyendo que la felicidad nos la va a venir a proporcionar alguien, sin darnos cuenta que esta dentro de nosotros mismos.

Cualquiera que sea tu deseo, no dejes de pedirlo!

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