Posteado por: Matilde Amorell | Lun 23 agosto, 2010

un abogado más

Por indecisiones mías, terminé entrando un año después de lo que correspondía a estudiar en la universidad. Todo esto, porque en primer lugar mi idea era estudiar diseño gráfico, cuando estaba en el colegio me creía bastante buena en eso. Mis compañeras siempre alababan mis dibujos. Organizaba las carteleras de un club de ciencias al que pertenecí en segundo año u octavo grado. Y por lo general, en los grupos de trabajo siempre me tocaba hacer la parte “artística” del mismo. Recordemos que en esa época la utilización de las computadoras no era la de hoy en día, las exposiciones se hacía en papel de rotafolio y tanto las letras como los dibujos se hacían a pulso. No existía power point, ni video beam. Por ahí apareció el retroproyector, lo que facilitaba la dimensión de los dibujos a una hoja transparente tamaño carta, la que finalmente algún día pudimos imprimir a computadora.

En fin, lo cierto es que por una cuestión (supongo yo) cultural, no quería estudiar en un Instituto, alguien me metió en la cabeza que había que estudiar en una universidad. Cómo el diseño gráfico no era una carrera universitaria comencé a divagar en otras ramas que consideraba yo parecidas, entre ellas: arquitectura. Pero resultó que no era tan fácil entrar en la escuela de arquitectura de la UCV. Así que me tuvieron sufriendo por más de doce meses antes de aceptarme. Mientras tanto trabajaba y asistía a clases de Dibujo Arquitectónico.

Total de la historia, que pasaron doce meses y el cupo que había reservado en la UCAB no me lo iban a reservar más tiempo. Así que tocaba decidir, si arriesgarse a perder ese cupo esperando el de arquitectura que nadie me lo aseguraba o empezar a estudiar allí mientras tanto. Entonces fui un día a la UCAB con dos cartas muy bien redactadas solicitando mi cambio de Educación, escuela donde había quedado, a Derecho, una de las cartas y la otra a Relaciones Industriales, esperando que mi indecisión me la resolviera la universidad. Por supuesto, tuve que decidir yo y en breves minutos con las dos cartas en mi mano decidí entregar la que decía Derecho.

Pero como el “mientras tanto” en este país por lo general es para siempre, como los puentes de hierro temporales, aún cuando finalmente me aceptaron en la escuela de arquitectura, me quede estudiando derecho los 5 años correspondientes.

Y así fue como se graduó un abogado más en esta República.

Anuncios

Responses

  1. Eres feliz siendo abogado sabiendo que por dentro eres un diseñador gráfico?


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: