Posteado por: Matilde Amorell | Mie 16 junio, 2010

indecisión

Toda la vida he sido indecisa. Es uno de los defectos que más me desespera de mi misma. Me cuesta horrores tomar una decisión. Antes peor que ahora. Creo que lo he ido mejorando, pero no en grandes cantidades, digamos que a paso de hormiga.

Hubo una época, bastante larga que me dio por visitar a brujas, lectores de mano, echarme las cartas, los cristales, las runas e ir a astrólogos. Que me disculpen los últimos por meterlos en este saco de papas, porque a ellos los respeto un poco más, pero a los fines prácticos es relativamente lo mismo. La razón de mis visitas eran prácticamente dos: estaba muy aburrida de mi vida, es decir, no tenía novio, no salía con nadie, todo muy monótono, de mi casa a la universidad, de la universidad a mi casa, una rutina demasiado establecida, siempre lo mismo y quería que me dijeran que hacer para cambiar ese escenario. Eso me ayudaba a tomar decisiones nuevas. Me animaba a buscar al supuesto futuro pretendiente que iba a trabajar en alguna trasnacional.

En una oportunidad, uno de estos personajes me dijo que “todas las decisiones que yo tomaba eran las correctas“.  Supuestamente, porque me acompañaba una luz, un ángel de la guarda muy acertado, no había explicación lógica (obviamente, considerando el escenario) pero lo cierto era que cualquier cosa que yo decidiera era la decisión correcta. Menos mal se lo dijeron a una persona medianamente normal como yo y no a un asesino a sueldo o algo por el estilo.

La verdad creo que esto me ayudo un poco a creer más en mi (absurdo pero cierto). Porque me sentía más confiadas con respecto a mis decisiones. Y la verdad en un sentido muy práctico, correcta o no, si te pones a ver simplemente esa es la decisión tomada, así que en muchas oportunidades no hay vuelta atrás, simplemente toca continuar con lo decidido y las consecuencias que vengan con eso. Además considerando el tiempo que me toma llegar a una decisión, lo justo sería que estuviera en lo correcto.

Lo cierto es que tomar decisiones a veces es difícil. Y es que son tantas las que hay que tomar. Algunas definen el resto de tu vida.

En alguna película, no recuerdo exactamente cual fue, sólo recuerdo que no era muy buena ni muy profunda, hubo un dialogo que me quedo: Solo usas la información que tienes para tomar la mejor decisión posible. En la época que escuche esto una amiga estaba decidiendo qué hacer con el novio. Si seguir adelante juntos con lo que viniera en el futuro o mandarlo a freír espárragos. La duda radicaba en cosas que no podía ella saber, en suposiciones de lo que se podía convertir el carácter del novio, en presunciones de situaciones que no sabía como iban a manejar. Y entonces pensé que no sirve de nada especular sobre cosas en el futuro que no puedes controlar, ni crear escenarios que no sabes si van a ocurrir, simplemente hay que ver que puedes hacer con la información que tienes en el momento actual, la que conoces, la que puedes desmenuzar: qué es lo que sientes hoy, cómo te trata hoy, cómo es su relación hoy, etc, etc, en base a eso preguntarse: ¿es eso lo que quiero para el futuro? y entonces tomar la mejor decisión posible.

Luego de tomada una decisión hay que abrazarla, casi quererla, para así llevarla a cabo con facilidad y sin dudas. Por lo menos, eso es lo que yo me digo cuando por fin tomo una decisión. Trato de lanzarme al agua y disfrutar de ella. No hay más que hacer.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: