Posteado por: Matilde Amorell | Lun 17 mayo, 2010

mi novio escondido

Hace unos años tuve un novio que, como cosa rara, escondía de mi mamá. A ella no le gustaba que tuviera novios. Nunca le caían bien los que yo escogía. Se ponía antipática conmigo. No me dejaba salir a ninguna parte. Eran épocas de muchas peleas.

Ni siquiera fue que tuve muchos. Más bien ninguno. Tampoco fui de tener malas juntas, lo peor que hacían algunos de mis amigos era fumar.

Con este novio estudiaba. Me acompañaba a mi carro al finalizar las clases en la noche. Salíamos a comer. Todavía no sabíamos lo que nos depararía el futuro.

Hablábamos mucho. Me encantaba su voz de locutor. Este novio mío, me preguntaba al final de la semana cuáles eran mis conclusiones. Hacía un exhaustivo análisis del progreso de nuestra relación. Averiguaba cuales eran mis expectativas a futuro, mis sueños, mi plan de vida para los próximos 5 años. Y yo no tenía ni idea.

Siempre hablaba de como estábamos aproximándonos a medida que nos íbamos conociendo. Esas eran las palabras que él usaba, los diálogos que compartíamos. No podía yo esperar menos de un filósofo en potencia. Él si tenía bien claro para donde iba y que tenía que hacer para conseguirlo.

Todo este compartir me ayudo a encontrarme a mi misma. A hacerme esas preguntas que quizás yo no había tenido la voluntad de preguntarme. A conocerme. Investigar que es lo que quería, lo que me gustaba. Así es que este novio mío, me acompañó en esta tarea tan importante. Me ayudó a descubrir muchas cosas, a hacer catarsis de otras tantas. Y lloró conmigo, me consoló cuando correspondía.

Pues entonces el novio escondido fue descubierto. Me pelearon por tenerlo. Trataron de explicarme por qué no me convenía. Que era muy mayor para mi, muy moreno, muy bajito. Cualquier excusa era buena para decir que no debía estar con él. Pero era tarde, ya yo estaba convencida. El tiempo que lo tuve oculto sirvió para que nosotros nos compenetramos sin importar lo que dijera el mundo. Así que cuando el mundo se dio cuenta, era tarde para separarnos.

Me encanta mi novio porque con él puedo conversar todos los temas, solucionamos problemas que todavía no son problemas. Juntos llegamos a conclusiones a partir de nuestras propias invenciones. Porque él se muestra a mi tal cual es, sin caretas, ni disfraces. Y yo puedo hacer lo mismo, le enseño todos mis colores. Unos que no son tan bonitos. Pero no importa, igual nos amamos. Tan variados como somos, tan poco perfectos. Porque estamos dispuestos a arreglarnos, y sino, igual estamos dispuestos a amarnos.

Asi que mi novio se ganó el puesto de esposo. Y yo el de esposa. Ahora somos novios esposos. No tan escondidos.

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