Posteado por: Matilde Amorell | Mar 20 abril, 2010

decálogo de una buena persona

A veces las personas te pueden contar cosas que te hacen dar cuenta que aparentemente, bajo esa perspectiva, eres una buena persona. Éstas son diez de esas:

1./Una amiga me confesó que en su adolescencia salía luego de pasar la lluvia a mojar a los peatones conduciendo el carro por los charcos cercanos a la acera. Cabe preguntarse si esta persona nunca ha sido peatón.

2./Están los que cuando eran chiquitos le hacían maldades a los animales o insectos. Entre esas historias me han contado como le intentaron cortar la cola a un gato. Otros se comían a las hormigas. Debo confesar que cuando era chiquita cazaba saltamontes en casa de mi abuela, los metíamos en algún pote de vidrio donde los pudiéramos ver comer la grama e interactuar. Un día, mi Psicodélico Tío me mostró como le quitaba las patas de atrás para que no saltaran, con el propósito de dejarlos en el piso sin necesidad de encerrarlos. Finalmente, un día me convenció y lo intenté, al pobre bicho lo partí en dos saliendole una cosa negra que asumí era su sangre. Más nunca cacé saltamontes.

3./He tenido amigos que le tiraban huevos y tomates a las prostitutas o transformistas en la Avenida Libertador.

4./Que pinchaban a las niñas nuevas con lápices recién afilados. Yo nunca fui una niña nueva en un colegio, pero parece que es una experiencia bastante dura. Los compañeros pueden llegar a ser bastante hostiles para no darte la bienvenida.

5./Las personas que no frenan cuando se les atraviesa un animal (perro, gato, mono, rabipelado, pereza y cualquier otro). Tuve que presenciar, en la carretera de Chirimena hacia Higuerote, como un Twingo se llevó por el medio a un monito que cruzaba la calle. Gracias a Dios el monito se enrollo como una pelotica y paso por el medio del carro. Inmediatamente nos frenamos para ver que le había ocurrido. El pobre se desenrolló, montándose lo mas rápido que pudo en el primer árbol que encontró, viéndonos con cara de susto desde arriba.

6./Los niños que le ponen chinches o tachuelas en el pupitre a sus compañeros para que se sienten sobre ellos. En una oportunidad lo hicieron en mi salón de clases, pero la niña en lugar de sentarse se arrodilló, clavándose el chinche en la rodilla.

7./ Un amigo me incitó al robo. Basta decir que al día siguiente me confese con el cura del colegio y devolví lo robado.

8./ Una amiga me contó como harta de que su mamá le revisara sus cosas a escondidas, metió en su bulto hierbas inapropiadas (lease estupefacientes o psicotrópicas) sólo para molestarla y dejarla en evidencia.

9./Una compañera quería echar a su abuela de la casa para recuperar su cuarto, motivo por el cual llenó el piso de talco, creando una capa resbalosa para que la señora se cayera. Dio algunas patinadas, pero la abuelita no se cayó.

10./Están los cuentos de quienes le hacían maldades a los carros de los novios o exnovios, en venganza por alguna mala pasada.

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