Posteado por: Matilde Amorell | Mie 23 mayo, 2012

misión cumplida

Esto es lo que  pienso cuando termino a las 12 a.m. de hacer el almuerzo de mi esposo para mañana.

Ser una esposa es muy exigente o mi esposo es muy exigente o yo soy una floja. Cualquiera de las alternativas es posible.

No trabajo, estoy en mi casa cuidando a mi bebé, pero para mí hacer el almuerzo es una tarea titánica. No sólo por el hecho de cocinar, es decir, del procedimiento, sino la creatividad que implica inventar algo nuevo todos los días. Y yo creo que soy creativa, pero para esto no.

Por ejemplo, detesto hacer arroz y no tengo ni idea como hacer caraotas. No entiendo como se hace la sopa, creo que son de esas cosas tan sencillas que sobrepasan mi entendimiento. Para mi cocinar antes de casarme era hacer bistec con papas fritas. Sin contar que mi mamá es una chef por naturaleza, por lo que mi alimentación no era en absoluto una preocupación para mi, acostumbrada a ser envidiada por mis divinas loncheras hasta en el trabajo.

Mis menus consisten en pollo al horno (variedades con miel-mostaza o ajo-perejil-aceite de oliva o teriyaki), pechuga de pollo (super sosa),  y pollo empanizado (medio desastroso y calórico). Por supuesto, bistec, pero no logro que mi esposo (que es quien hace el mercado, así de vagabunda soy) pida los cortes que conozco, entonces el compra piezas completas como para parrilla y nunca las cocino en casa pues no tengo donde. También hago tacos mexicanos y hamburguesas congeladas.

Después esta el tema de la gordura. Por supuesto hacer cosas fritas me parece mas fácil: tostones, plátanos, batatas, papas. Pero mi esposo simplemente no soporta ver la sartén llena de aceite reposando. A veces intento hacer alguna receta, lo cual requiere de mayor elaboración e ingredientes disponibles. He descubierto que no tengo mucha paciencia para esperar que las cosas lleguen al punto de cocción necesario.

Esta semana ha sido victoriosa! Tengo tres días seguidos preparando en la noche comida para el almuerzo del día siguiente. Lunes: pescado con papa asada y ensalada de tomate y aguacate. Martes: bistec con plátanos y pimentón asado. Miércoles: pollo al horno con arroz. No tengo idea que voy a hacer hoy y mañana. Pero son dos días nada más lo que quedan o eso quiero pensar en consuelo, pues el fin de semana también se come y luego vuelve a comenzar la semana.

Todo esto es sin contar los desayunos y las cenas. Solían gustarme mucho hacer desayunos: arepas, panquecas, tostadas francesas, sanduches, huevos de todas las clases, pero vuelve el tema de la gordura.

Otro problemita que tengo es que se me dañan las verduras en la nevera. Claro, porque compro pimentón, ají dulce, cebollín y luego no se que hacer con eso, ni donde meterlo en la receta.

La verdad que hago mi esfuerzo y muy poco a poco voy aprendiendo. Hay personas que tienen un talento natural para hacer estas cosas y las envidio. Mi mamá es una de ellas. Quisiera saber por qué no herede ese talento. Dicen que brinca una generación, mi abuela también era un burro (que hoy no lo es para nada, pero se enrolla full como yo), así que mi hija tiene esperanzas. Mi dicho sería: “come lo que te cocina tu mamá, hasta que tu hija sepa cocinar“.

Una vez mi abuela me dijo que mi tía había hecho un curso de “economía doméstica“, por favor dónde dan eso??? Muy de los años cincuenta, pudiera ser una moda vintage.

Mi loca cabeza piensa que quisiera ser como Joan Holloway, muy segura de sí misma, siempre sabe que hacer en cualquier situación, no esta en el chasis y es espectacular.

Posteado por: Matilde Amorell | Mie 21 diciembre, 2011

querido niño jesús

Este año ha sido muy diferente para mi a todos los demás.

Me estrene como mamá y renuncié a mi trabajo sin ganarme el Kino.

Creo que me he portado muy bien, por lo que a continuación escribo mis peticiones para este año:

1.- Excelente salud para mi y mi familia.

2.- Que no nos falte el dinero para cubrir nuestras necesidades.

3.- Tiempo para disfrutar en familia y con nuestros amigos.

4.- Buena comunicación para evitar malos entendidos.

5.- Sabiduría y paciencia para ser una buena mamá, esposa e hija.

6.- El milagro de una buena elección presidencial.

7.- Que no seamos afectados por ningún desastre natural.

Posteado por: Matilde Amorell | Mar 20 diciembre, 2011

let it snow

Este fin de semana decembrino me “shockeo” una mala noticia. No se acostumbra a hablar de tristezas en este mes de felicidades. Aún cuando para algunos es una época melancólica, donde se recuerda a quienes ya no nos acompañan o se hacen reflexiones sobre las metas no alcanzadas.

Este fin de semana murió una mujer, que aunque no tenía relación conmigo, su partida ha tenido eco en mi cabeza. Y es que logro relacionarme con ella, porque es una mamá muy joven. Pensar en comenzar una lucha contra el cáncer con una bebe de meses, me horroriza. Morir el fin de semana antes de la navidad, con una hijita de dos años, me agua los ojos.

Esta fue una mujer famosa, que hizo de su lucha contra el cáncer una bandera para la prevención. Me hace pensar en las miles de mujeres incógnitas que pueden estar pasando por situaciones similares, pero por no conocer su historia no llegan a arrugarnos el corazón.

Mi esposo en menos de un año perdió a su hermana y a su papá de esta enfermedad. Cuánto dolor para una sola familia en tan corto tiempo. Todo esto nos hace reflexionar sobre el cuidado que damos a nuestra salud. La importancia que le damos a comer sano y hacer nuestros exámenes respectivos. Nunca se es demasiado joven.

Sólo nos queda ser agradecidos de nuestra salud. Gracias Dios todos los días por la salud de mi hijo, mi salud, la de mi esposo y la de nuestros seres queridos. Cuidarnos es la única lección posible. Aprovechar cada día, no desperdiciar ni un minuto. Hacer lo que amamos y amar lo que hacemos.

 

 

Posteado por: Matilde Amorell | Sab 5 noviembre, 2011

el cuestionario de los artistas

Quién no ha visto las entrevistas del “Inside Actor’s Studio” y se ha preguntado qué respondería? Pues yo lo he hecho y hoy respondo, sin pensar mucho, porque entiendo que de eso se trata. Creo que las respuestas varían según el momento en la vida en el que te encuentras y que siempre tiempo después de contestarlas se te ocurre una respuesta mejor.

1. ¿Cuál es tu palabra favorita?

HIJO

2. ¿Cuál es la palabra que menos te gusta?

maldición

3. ¿Qué es lo que más te causa placer?

comerme una crepe de nutella

4. ¿Qué es lo que te desagrada?

la injusticia, no salirme con la mía, que me digan que no o equivocarme y que otros me lo digan.

5. ¿Cuál es el sonido o ruido que mas placer te produce?

la risa de mi hijo

6. ¿Cuál es el sonido o ruido que te aborrece escuchar?

el taladro del dentista, la voz de Chvz, uñas en la pizarra, las caídas de mi bebe, alarmas de carro en la noche

7.¿Cuál es el olor que mas te gusta?

el aliento de un recién nacido, el café, el pan recién hecho y el perfume de hombre

8. ¿Cuál es el olor que mas te disgusta?

el vómito

9. ¿Cuál es tu grosería favorita?

puta, pero no porque sea la que use mas

10. ¿Cuál es la grosería que menos te gusta?

mama guevo

11. Aparte de tu profesión ¿que otra profesión te hubiese gustado ejercer?

arquitecto, diseñador gráfico y publicista

12. ¿Qué profesión nunca ejercerías?

médico, demasiada responsabilidad

13. Si el Cielo existiera y te encontraras a Dios en la puerta ¿Qué te gustaría que Dios te dijera al llegar?

cumpliste tu misión, los que dejas en la tierra estarán bien y los podrás cuidar desde aquí

Luego de responder, en un análisis poco profundo, pienso que voy a ser gordita para siempre porque disfruto mucho la comida, que estoy muy enamorada de mi hijo y que respondo este cuestionario porque en el fondo quisiera ser artista… no actriz, pero si artista.

Te invito a responder. Lo puedes hacer varias veces, se valen segundas y terceras versiones.

Posteado por: Matilde Amorell | Sab 29 octubre, 2011

quit or not to quit…

…that is the question!

Llegó el lunes… me despierto, me baño, me visto, preparo el desayuno, meto las cosas en las loncheras, le doy desayuno al bebé (pañal previamente cambiado por mi esposo) le cambio la ropa, me incorporo a la cola, lo dejo en la guardería, me voy a trabajar con el corazón arrugado, pasa el día, me meto en el tráfico diario, busco al bebé en la guardería, me reportan si comió o no, llego a la casa, juego un poco con él, le preparo el baño, lo baño, visto, le doy la cena, jugamos un poco más, le toca el tetero, lo pongo a dormir, llega el esposo, hablamos del día, mientras lavo todo el trastero, esterilizar, comienzo a cocinar lo del día siguiente, los almuerzos de todos, las meriendas, las cenas, preparar el bulto del bebé, lo que me voy a poner, será que veo un poco de televisión? son las 12 mejor me duermo, porque mañana se repite todo otra vez, cinco veces más hasta el viernes.

Eso nunca pasó.

Llego a ocurrir sólo un mes de una versión un poco menos estresada de un día como ese, donde Samuel tenía 4 meses y no lo llegué a llevar a la guardería porque mi mamá tomó sus vacaciones para venir a cuidarlo.

Existen momentos en la vida, donde uno se encuentra en encrucijadas, puestas para decidir el rumbo de tu destino. Si hago un poco de memoria, creo que para mi comenzó cuando tuve que decidir que carrera estudiar. Para algunas personas comienza decidiendo con qué padre vivir. Afortunadamente no tuve que tomar decisiones tan trascendentales como esas a tan corta edad. Lo cierto es que nunca me ha encantado tener que tomar decisiones. Posiblemente sea esta una cualidad no muy positiva para poner en mi curriculum. Sin embargo, como todos los mortales algo responsables, no me queda mas que tomarlas, esperando escoger la mejor opción posible.

En alguna oportunidad, creo haberlo comentado antes, una vidente me dijo que yo nunca tomaría decisiones equivocadas. Y aunque no crea en ellas (las videntes) siempre me retumba en mi cabeza esa idea de infalibilidad. Sin embargo, con lo que me cuesta tomarlas no estaría mal que de verdad siempre sean las que mas me convengan.

Lo que viene al caso es que me toco decidir si renunciar o no a mi trabajo.

Es increíble como la vida cambia al minuto que ese ser humano, que ocupo tu vientre por nueve meses, te mira a los ojos por primera vez. Es un proceso que viene ocurriendo por meses, pero una vez tienes a esa personita frente a ti, la cosa se pone patas para arriba. Tus necesidades pasan a un último lugar, comienzas a experimentar una serie de miedos que nunca habías sentido.

De verdad que lo intenté, escogí una guardería y la pagué, pero no pude soportar la idea. Sólo podía pensar lo mala mamá en que me estaba convirtiendo por dejar a mi hijo al cuidado de otros. Comencé a cuestionarme para que quería ser madre, si no iba a cuidar de mi bebé. Y no es que piense eso de las otras madres que lo han tenido que hacer. Es una cuestión muy personal que sentía sólo de mi misma, como si me estuviera defraudando.

Nunca he estado muy segura de lo que quiero hacer con mi vida. Ya he contado la manera aleatoria como escogí la carrera que estudié. Pero nunca dude que quería ser madre. Eso nunca lo he dudado ni por un segundo. Siempre quise tener muchos hijos. Tenía una amiga que me decía que no quería ser madre, porque temía ser muy mala. Esa clase de pensamientos nunca cruzaron mi mente. Siempre quise, sin dudas,  ser madre. Entonces, hoy, que finalmente lo soy, voy a delegar mi función en otro. En lo profundo de mi corazón eso era inaceptable.

Es así como, aunque la decisión era de grandes proporciones y consecuencias, mi balanza siempre se inclinaba hacia mi hijo. No me hallaba yo en la oficina y mi bebé en una guardería cuidado por extraños. Entonces renuncié a mi trabajo, suspendí la carrera, cambié la rutina e renuncié a mi independencia económica. Les confieso que en el minuto que lo decidí, me sentí aliviada. Estoy feliz.

 

Posteado por: Matilde Amorell | Mie 7 septiembre, 2011

inseguridad

Unas semanas después de dar a luz, mi esposo aún de permiso, tiene que ir unas horas en la tarde a la oficina a coordinar algunas cosas. Me quedo sola con mi bebe en la casa. Tranquilitos los dos haciendo lo que ya nos estamos acostumbrando a hacer todos los días: Amamantar, cambiar pañales, arrullar.

En el medio de mi proceso, mientras disfrutaba de la intimidad con mi bebe, comienza el sonido desesperado del timbre de la casa, seguido del toque violento de la puerta y unos gritos que me ordenaban que la abriera. Todo al mismo tiempo, pienso al oír el timbre desesperado que es mi mamá en emergencia, cuando empieza la puerta, reconstruyo mis pensamientos y me digo que la cosa es más grave, inicia el susto. Cuando escucho los gritos, por dos segundos me paraliza el pánico y me devuelvo a buscar el teléfono celular. Intento razonar las palabras que escucho a gritos: “Señora abra la puerta o la tumbamos!!!”.

Inmediatamente pienso en Dios: Por qué me tiene que pasar esto a mi? en este momento?. Sin que los gritos se detengan, llamo a mi esposo. Por supuesto, no contesta el celular, no contesta la oficina, no contesta. Pienso: la reja esta abierta, la puerta sin el multilock. Me lleno de coraje para preguntar: “quién es? qué quiere?”. Me responden con furia: “La PTJ, abra la puerta o la tumbamos”. Llena de valor, agarro las llaves, les digo que en un momento, meto la llave en el multilock, cierro y me alejo corriendo.

Logro que contesten en la oficina de mi esposo, quien no entiende mis palabras, atina a montarse en un mototaxi para llegar cuanto antes. Yo, llamo a la Policía Municipal, mientras rezo todas las oraciones que me sé. Mi hijo duerme plácidamente sin enterarse del terror en el que se encuentra su mamá. Agarro pañales y me encierro en el cuarto, pienso que si derriban la puerta de la casa, pues tendrán que derribar la del cuarto también para llegar a mi y a mi bebé.

A los gritos en el exterior, se unen los de una vecina que asegura ser la presidenta de la Junta de Condominio. Sólo puedo imaginar la pobre señora siendo apuntada con una pistola. No importa quién este afuera, no voy a abrir esa puerta. Le pido a Dios que podamos salir de esta situación sin mayores inconvenientes, que mi esposo no se encuentre con delincuentes. De ser ese el caso, cómo pudieran reaccionar.

Finalmente, oigo que entran a la casa, tocan la puerta del cuarto. Es mi esposo pidiéndome que me calme, que necesita mi cédula. Efectivamente eran funcionarios del CICPC, quienes casi me provocan un infarto.

Esa noche soñé que caían meteoritos en la ciudad, yo estaba en un edificio muy alto, sin poder encontrar a mi bebé en el apartamento, mientras veía aquellas cosas caer y a mi esposo a lo lejos en un estacionamiento.

 

 

 

Posteado por: Matilde Amorell | Lun 14 febrero, 2011

love is in the air

He caminado por el centro de Caracas hasta Parque Central con globos de helio en forma de corazones y ampollas en los pies, acompañando a una amiga que los llevaba para su novio, hoy esposo, el día de los enamorados. Debo agregar que íbamos a nuestro lugar de trabajo. Este es un claro ejemplo de cuando no te importa nada por ayudar a una amiga y/o por sorprender a tu novio.

Le he pedido el teléfono a una recién conocida compañera de trabajo para poder llamar a mi aún no novio, hoy esposo, para saludarlo. En ese momento trabajaba en un Ministerio Público, recién llegada, por lo que no tenía teléfono en mi oficina, seguramente sin saldo en mi celular, no aguantaba las ganas de oír su voz. Hasta el sol de hoy pienso que su voz, bien valió la pena. Ciertamente en el lío que me metí, pues quién iba a saber que hoy sería el padre de mi hijo.

Le he mentido a mi mamá con respecto a mi destino y compañía para poder escaparme con mi novio, hoy esposo, para la playa, con llamada a la policía por presunto secuestro. Hoy confieso que no sólo tenía a una amiga de cómplice, por cierto la misma de los globos, sino también a mi abuela.

He llevado y acompañado a una amiga a un lugar desconocido en Trujillo para quedarnos hospedadas donde una medium que la iba a ayudar a ella a resolver sus problemas amorosos y quien termino llorando todo el fin de semana fue quien suscribe.

Le he comprado pastillas anticonceptivas a una menor de edad, pero con suficiente edad, por cuidarla de accidentes innecesarios, pensando que no podía otra cosa hacer para evitarlo.

He pedido muchos cigarros para hablar con desconocidas y presentárselas a mis amigos sólo por diversión. Fue así como conocí a un modelo cuya inteligencia era inversamente proporcional a su buenmozura. Vale decir que era muy muy bien parecido, por no decir que era muy muy bruto.

Me he obligado a salir de noche para experimentar la diversión nocturna de la cual se supone todos los universitarios deben gozar en sus años mozos. Y la verdad me la goce. Deje que pagarán tragos por mi, sin dar nada a cambio.

Viaje sola por el mundo, bueno par de ciudades, recorriendo calles desconocidas con ninguna otra compañía mas que un mapa mal doblado y mis ganas de curiosear una ciudad. Sentí la exquisita sensación de complacerme en todos mis antojos de turista sin preguntar a otros por los suyos.

Recorrí Barcelona en bicicleta con una amiga quién me invitó a tal aventura. Uno de los mejores recuerdos que conservo.

Recorrí Tobago en moto con mi recién esposado esposo. Una de las mejores experiencias de nuestra luna de miel.

Empecé este post pensando en escribir las cosas que he hecho por amor. Pero se convirtió en recuerdos desordenados que me complace recordar.

En retrospectiva pienso que es maravilloso las cosas que he logrado hacer, que pienso que quizás hoy no sería capaz de hacer. Esto me hace recordar que soy capaz de hacer eso y mucho más.

Posteado por: Matilde Amorell | Mie 12 enero, 2011

impaciencia

La primera lección que este año nuevo me esta enseñando es que debo trabajar la paciencia.

Me repito en mi cabeza que el tiempo de Dios es perfecto.

Debo decir que las personas a mi alrededor no me lo facilitan preguntando “para cuándo es la cosa?” cada 3 minutos y medio. Por supuesto, entiendo que lo hacen con toda la buena intención posible, porque están super pendientes de la llegada de mi bebé. Pero cuando uno desea un parto natural es cuando Dios quiera que sea. No es algo programado. Me lo repito a mi misma todo el tiempo. El embarazo dura de 40 a 42 semanas. Voy por la semana 39 y 6 días, tenemos todo listo: cuarto, moises, maletas, recuerditos, carta aval, cuarto de visita, hasta la cocina la arreglamos para la llegada… todo esta listo.

Mientras duermo cada vez que me muevo, mi esposo me pregunta si estoy bien. En las mañanas al despertarnos, me pregunta cómo me siento, casi deseando que le diga “mal, con contracciones horrorosas“. Pero nada de esto ha pasado hasta ahora. Por lo que no queda más que esperar y confiar en Dios. Igual estoy yo, cada vez que siento algo en la barriga, le aplico el scaner de sensaciones, buscando a ver si son los movimientos típicos de mi bebé o vienen las contracciones inminentes, también casi deseando que venga el dolor. Dolor! ven a mi!!! (esa es la impaciencia hablando)

Creo que mi hijo me esta diciendo que le tenga paciencia que él tiene sus ritmos que se los tengo que respetar. Empiezo a creer que tiene que ver con la personalidad de los bebés la manera en como llegan a este mundo. Por ejemplo, a mi amiga se le adelanto un mes el parto, entonces dice que su bebita es una atorada. No sé si tengamos razón o sólo es parte de nuestra necesidad de darle una explicación “razonable” a todo lo que nos pasa.

El asunto que resalta a mi vista es lo impaciente que puedo ser. Fuimos impacientes al buscarlo, pues habíamos decidido esperar 3 meses y sólo aguantamos el primero. Decidimos casarnos en octubre y en diciembre estábamos firmando ante un juez. Decidimos mudarnos un domingo, el miércoles estábamos viendo el apartamento y el lunes firmando el contrato de arrendamiento. He pensado mil veces llamar a la doctora para que me haga la cesárea este viernes. Pero este es un nacimiento, hemos decidido esperar lo médicamente posible, mientras no pongamos en riesgo la salud de ninguno de los dos, para que todo sea natural, para no decidir nosotros el día de su nacimiento. Así que debemos tener paciencia.

Una vez más debo ceder el control, lo cual me parece maravilloso, como aprendizaje por supuesto, no crean que no me cuesta montones.

Mañana cumplimos la semana 40. Aquí estamos a la espera.

Posteado por: Matilde Amorell | Vie 31 diciembre, 2010

Bye Bye 2010!

Escribir el último día del año sobre los 12 meses que transcurrieron parece obligatorio.

Primero para dar gracias por todo lo recibido y lo aprendido. Gracias por todos los amigos que estuvieron allí en momentos buenos y malos. Por la salud de la que gozamos nosotros y nuestros familiares.

Segundo es un buen momento para recordar las cosas buenas que pasaron. Este año nos casamos, nos embarazamos y nos mudamos. Estuve embarazada la mayor parte del año, lo que hace este año muy especial y maravilloso. Mis abuelos chilenos estuvieron con nosotros 9 meses de este año, lo cual es un lujo considerando lo lejos que viven y su edad. Eso nos permitió compartir en familia muchos domingos, conocieron mi casa #1 y #2. Me vieron con la pancita de embarazada. Pudieron conocer mejor a mi esposo. Este año se casaron varias de mis amigas y compartí mi embarazo con dos queridas amigas. Nacieron tres personitas muy importantes, mi ahijado Guillermito en febrero, mi amado sobrinito Jacob en noviembre y mi futura nuerita Sofía en diciembre. Definitivamente muchas cosas buenas pasaron este año 2010.

Tercero, es el momento de pedir los deseos para el año que viene. Al futuro inmediato, pido salud para mi y mi hijo, para que tengamos un parto fácil y feliz, sin complicaciones. Y que mi esposo y yo nos adaptemos a este nuevo cambio en nuestras vidas sin problemas, con sabiduría, paciencia y mucho amor. En general, quiero desear que el 2011 sea igual de bueno que el año que pasó, y considerando que comienza con el nacimiento de nuestro hijo, ya puedo pronosticar que será mucho mejor. Que tengamos buena salud, que los proyectos que mi esposo y yo hemos construido den sus frutos, que nos podamos reunir en familia nuevamente para que mis familiares chilenos conozcan a mi bebé.

Cuarto, toca hacer las promesas de año nuevo, sin orden de importancia: 1.- Me cuesta dejar de empezar con la clásica promesa de dieta: tengo que quitarme los miles de kilos del embarazo. 2.- Hacer más ejercicio, lo que implica poco realmente, pues caminar una hora no creo que se considere ejercicio cuando no cargas la panza de embarazo. 3.- Abandonar mis respuestas prefabricadas. 4.- Gastar menos dinero en cosas innecesarias. 5.- Mejorar la comunicación con mi mamá.

Les deseo un muy feliz año 2011!

 

Posteado por: Matilde Amorell | Lun 20 diciembre, 2010

great expectations

Para mi las expectativas suelen jugarnos malas pasadas. Terminan convirtiéndose en decepciones la mayoría de las veces.

Creo que uno tiene que hacerse planes en la vida, pero no aferrarse a su invariabilidad. Es preferible tener varias opciones para no desconcertarse cuando las cosas no salen exactamente como las habías planeado. También creo que tiene que ver con nuestra capacidad de ceder un poco a la manía que podemos tener algunos de controlarlo todo. Ciertamente es difícil controlar el destino aunque sea el de uno mismo, considerando que no somos el único factor que lo determina, pues no vivimos aislados.

Hoy salí de la consulta muy frustrada. A pesar que todo esta muy bien, peso del bebé perfecto, mi peso perfecto, líquido suficiente, latidos del corazón normales, etc… no salí contenta del consultorio.  Y le echo la culpa a las expectativas.

Asisto a un curso prenatal donde me enseñan ciertas cosas que mi doctora llama “románticas“, por las cuales no pondrá en riesgo su trayectoria profesional. Entonces, uno que quiere lo mejor para su bebé, razón por la cual asiste dos veces por semana a clases para actualizarse con todas las respuestas a las dudas que pueda tener, resulta que no puede usarlas.

Por ejemplo, nos enseñaron que tienes derecho a pedir que apaguen el aire acondicionado para parir en un ambiente donde tu bebé pueda permanecer contigo recién nacido. NEGADO. Igualmente, nos enseñaron lo importante que es que pongan tu bebé recién nacido en tu pecho, para calentarlo con tu calor, para calmarlo con tu olor y crear el apego entre los dos. NEGADO. Resulta que se llevan al bebé y te lo devuelven a las 4 horas, porque debe estar en observación.

Algunas de las razones que me dieron, además del compromiso médico que según mi doctora representa que no haya aire acondicionado en el momento del parto por el ambiente estéril que requiere, es que todos nosotros nacimos de esa forma y no estamos locos ni maltrechos. Qué puedes hacer contra este tipo de argumentos?

Pues no queda más nada que esperar que todo salga para lo mejor posible. Que se le ablande el corazón a alguno de los médicos que este presente en la sala de partos, y me deje a mi bebe un poquito más después de recién nacido. Que dejen que el papá lo acompañe mientras lo revisan y me lo devuelvan antes de las 4 horas.

Por eso digo que es mejor no hacerse planes invariables. Puede que nuestra felicidad resida en la flexibilidad que podamos lograr cuando hagamos los planes. Quizás no logre todas las ideas románticas que me metieron en la cabeza estas personas, pero quizás logre algunas que nos sean suficientes a los 3.

Debo aclarar que algunas de estas ideas románticas están plasmadas en nuestras leyes (ordinal 2 Artículo 7 de la Ley de Promoción y Protección de la Lactancia Materna: Alentar y ayudar a las madres a iniciar la lactancia materna inmediatamente en la primera media hora después del parto), sin embargo, por muy abogada que sea, cómo peleo con la persona (especialista) encargada de sacar a mi bebé de mi cuerpo?. Creo que no es muy apropiado o conveniente.

Total que no queda sino esperar que llegue el momento.

 

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