
Esto es lo que pienso cuando termino a las 12 a.m. de hacer el almuerzo de mi esposo para mañana.
Ser una esposa es muy exigente o mi esposo es muy exigente o yo soy una floja. Cualquiera de las alternativas es posible.
No trabajo, estoy en mi casa cuidando a mi bebé, pero para mí hacer el almuerzo es una tarea titánica. No sólo por el hecho de cocinar, es decir, del procedimiento, sino la creatividad que implica inventar algo nuevo todos los días. Y yo creo que soy creativa, pero para esto no.
Por ejemplo, detesto hacer arroz y no tengo ni idea como hacer caraotas. No entiendo como se hace la sopa, creo que son de esas cosas tan sencillas que sobrepasan mi entendimiento. Para mi cocinar antes de casarme era hacer bistec con papas fritas. Sin contar que mi mamá es una chef por naturaleza, por lo que mi alimentación no era en absoluto una preocupación para mi, acostumbrada a ser envidiada por mis divinas loncheras hasta en el trabajo.
Mis menus consisten en pollo al horno (variedades con miel-mostaza o ajo-perejil-aceite de oliva o teriyaki), pechuga de pollo (super sosa), y pollo empanizado (medio desastroso y calórico). Por supuesto, bistec, pero no logro que mi esposo (que es quien hace el mercado, así de vagabunda soy) pida los cortes que conozco, entonces el compra piezas completas como para parrilla y nunca las cocino en casa pues no tengo donde. También hago tacos mexicanos y hamburguesas congeladas.
Después esta el tema de la gordura. Por supuesto hacer cosas fritas me parece mas fácil: tostones, plátanos, batatas, papas. Pero mi esposo simplemente no soporta ver la sartén llena de aceite reposando. A veces intento hacer alguna receta, lo cual requiere de mayor elaboración e ingredientes disponibles. He descubierto que no tengo mucha paciencia para esperar que las cosas lleguen al punto de cocción necesario.
Esta semana ha sido victoriosa! Tengo tres días seguidos preparando en la noche comida para el almuerzo del día siguiente. Lunes: pescado con papa asada y ensalada de tomate y aguacate. Martes: bistec con plátanos y pimentón asado. Miércoles: pollo al horno con arroz. No tengo idea que voy a hacer hoy y mañana. Pero son dos días nada más lo que quedan o eso quiero pensar en consuelo, pues el fin de semana también se come y luego vuelve a comenzar la semana.
Todo esto es sin contar los desayunos y las cenas. Solían gustarme mucho hacer desayunos: arepas, panquecas, tostadas francesas, sanduches, huevos de todas las clases, pero vuelve el tema de la gordura.
Otro problemita que tengo es que se me dañan las verduras en la nevera. Claro, porque compro pimentón, ají dulce, cebollín y luego no se que hacer con eso, ni donde meterlo en la receta.
La verdad que hago mi esfuerzo y muy poco a poco voy aprendiendo. Hay personas que tienen un talento natural para hacer estas cosas y las envidio. Mi mamá es una de ellas. Quisiera saber por qué no herede ese talento. Dicen que brinca una generación, mi abuela también era un burro (que hoy no lo es para nada, pero se enrolla full como yo), así que mi hija tiene esperanzas. Mi dicho sería: “come lo que te cocina tu mamá, hasta que tu hija sepa cocinar“.
Una vez mi abuela me dijo que mi tía había hecho un curso de “economía doméstica“, por favor dónde dan eso??? Muy de los años cincuenta, pudiera ser una moda vintage.
Mi loca cabeza piensa que quisiera ser como Joan Holloway, muy segura de sí misma, siempre sabe que hacer en cualquier situación, no esta en el chasis y es espectacular.


Quién no ha visto las entrevistas del “Inside Actor’s Studio” y se ha preguntado qué respondería? Pues yo lo he hecho y hoy respondo, sin pensar mucho, porque entiendo que de eso se trata. Creo que las respuestas varían según el momento en la vida en el que te encuentras y que siempre tiempo después de contestarlas se te ocurre una respuesta mejor.
…that is the question!
Unas semanas después de dar a luz, mi esposo aún de permiso, tiene que ir unas horas en la tarde a la oficina a coordinar algunas cosas. Me quedo sola con mi bebe en la casa. Tranquilitos los dos haciendo lo que ya nos estamos acostumbrando a hacer todos los días: Amamantar, cambiar pañales, arrullar.
He caminado por el centro de Caracas hasta Parque Central con globos de helio en forma de corazones y ampollas en los pies, acompañando a una amiga que los llevaba para su novio, hoy esposo, el día de los enamorados. Debo agregar que íbamos a nuestro lugar de trabajo. Este es un claro ejemplo de cuando no te importa nada por ayudar a una amiga y/o por sorprender a tu novio.
La primera lección que este año nuevo me esta enseñando es que debo trabajar la paciencia.
Escribir el último día del año sobre los 12 meses que transcurrieron parece obligatorio.
Para mi las expectativas suelen jugarnos malas pasadas. Terminan convirtiéndose en decepciones la mayoría de las veces.
Interludio